Cómo trasplantar tu marihuana y conseguir plantas más grandes

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Cómo trasplantar tu marihuana y conseguir plantas más grandes

Trasplantar es un paso fundamental para el ciclo de crecimiento de una planta de marihuana. Al hacerlo, permitirás que las raíces de tus plantas tengan más espacio para extenderse y desarrollarse, permitiéndoles absorber más agua y nutrientes. El resultado final serán plantas más sanas y cosechas máximas.

Trasplantar tu marihuana a macetas y tiestos más grandes en los momentos oportunos de su ciclo de crecimiento es una operación importante de cara a una salud y una cosecha óptimas. Dejar tu planta demasiado tiempo en la misma maceta, incluso a pesar de habérsele quedado pequeña, limitará su potencial de desarrollo y enredará sus raíces, cortando el crecimiento. Los trasplantes son importantes, pero es vital que se hagan correctamente, para evitar provocar estrés en tus plantas de marihuana hasta un nivel que pueda afectar a su crecimiento.

CUÁNDO TRASPLANTAR

A lo largo del ciclo de crecimiento de tus plantas de marihuana, puede haber varios momentos en los que decidas trasplantarlas a macetas cada vez más grandes para que crezcan de la forma más eficiente. Pero, ¿por dónde empezar? Bien, una vez hayas sembrado tus semillas en el sustrato, pronto entrarán en la fase del plantón, tras germinar y brotar.

PRIMEROS TRASPLANTES

Una vez la plántula haya brotado, tu planta de marihuana empezará a mostrar sus cotiledones: las primeras dos hojas que surgen. Estas hojas tendrán un aspecto similar al de los brotes de berros. En un breve plazo tras la aparición de los cotiledones, se separarán y dejarán espacio para que surjan las primeras hojas verdaderas. Estas hojas ya presentan la apariencia característica de la marihuana, puntiagudas y con bordes aserrados.

Trasplantar en este momento es todavía un poco prematuro, así que asegúrate de que tus bebés tengan la cantidad justa de agua y estén expuestos a una luz cómoda para iniciar la fotosíntesis.

En un plazo de hasta 6 semanas, tus plantas deberían empezar a mostrar un rápido desarrollo de hojas y sus sistemas radiculares se habrán formado bastante bien. Tanto si has sembrado tus semillas en un trozo de lana de roca o en un semillero, a estas alturas debería ser evidente que los sistemas radiculares de tus plantas se están volviendo demasiado poblados para seguir habitando un espacio tan pequeño.

A partir de aquí, llena una maceta más grande con el medio de cultivo elegido, como por ejemplo, un sustrato de buena calidad. Haz un agujero en el centro, suficiente para el sistema radicular de tus plantas y pásalas a su nuevo hogar temporal. Echa un chorro de agua para hacer sentir a tus niñas como en casa.

POSIBLES TRASPLANTES MÁS ADELANTE

En aproximadamente 3 semanas tras esta operación, el incremento de espacio, fertilización y riego habrá permitido un gran avance en el crecimiento. Si cultivas en interior, quizás quieras mantener tus plantas en su segunda maceta durante algo más de tiempo, para evitar que crezcan demasiado y llamen la atención. Sobre todo las sativas, tienden a crecer hasta tamaños importantes, que no serían prácticos en un espacio de cultivo en interior. Probablemente necesitases trasplantarlas otra vez a una maceta más grande para el exterior.

CÓMO TRASPLANTAR

Independientemente de cómo hayas germinado tus plantas de cannabis, cuando finalmente sus macetas se les han quedado pequeñas, necesitarán ser trasladadas a otra más grande. Así podrán desarrollar sistemas radiculares más grandes que les permitirán absorber cada vez más agua y abono. Serán necesarios para seguir contribuyendo a una cosecha abundante y de gran calidad. Pero, ¿cómo hacer esto correctamente para evitar el posible estrés o daños a las plantas?

Antes de trasplantar, deja que tus plantas drenen y se sequen durante unas horas. Esto reducirá las probabilidades de que el sustrato se desmorone, y por tanto dañe las raíces al sacarlas de su medio actual.

Si tu planta está en una maceta antes del trasplante, aplica un poco de presión por el exterior del tiesto y agarra el tallo con tus dedos. Dale la vuelta a la maceta y deja que el sistema radicular se deslice hacia afuera junto con el sustrato al que está arraigado. Ahora estarás listo para colocarla en la maceta del siguiente tamaño. Riega el nuevo sustrato con más o menos la misma cantidad de agua que la planta estaba acostumbrada a recibir hasta ahora, para evitar encharcar el medio. Sigue regando igual durante unos días.