Product successfully added to your shopping cart.

Razas autóctonas

MARIHUANA EN LA EDAD DE PIEDRA, LA RUTA DE LA SEDA Y VARIEDADES AUTÓCTONAS

Se cree que el cannabis evolucionó en las estepas de Asia central. El ser humano ha aprovechado esta planta polivalente durante más de doce mil años y la marihuana ha jugado un papel importante en el desarrollo de civilizaciones a lo largo de los tiempos. Se considera que el cannabis fue en parte responsable del auge inicial de la civilización china y sus ingenios. La invención del papel de cáñamo unos 2.200 años atrás se convirtió en el vehículo de transmisión del conocimiento durante milenios, con un efecto sobre la cultura china similar al de la prensa de Gutenberg en la europea unos 1.500 años después.

Incluso en tiempos modernos, el cannabis jugó un papel fundamental en el desarrollo de la economía norteamericana moderna, y a día de hoy, a pesar de su ilegalidad, todavía es el cultivo comercial más extendido en el mundo tras el trigo, el arroz y la caña de azúcar.

Las migraciones del ser humano prehistórico permitieron la distribución global de la planta del cannabis, inmensamente versátil, en todos los climas del planeta. Una vez arraigadas, las plantas evolucionaron durante miles de años para dar lugar a lo que hoy conocemos como variedades autóctonas. La variedades de marihuana originales estables y consolidadas, que se podrían considerar de “pura cepa”.

MEXICANA

Cuando hablamos de razas autóctonas mexicanas, normalmente se asume que nos referimos a la mítica sativa de Oaxaca.

Oaxaca es un estado mexicano al sur de la costa pacífica. La cultura indígena vivió su auge durante los siglos XII y XIII, al desarrollar la agricultura, la pesca y el comercio. Usaban el cannabis como medicina y como sacramento religioso. Conquistada por los aztecas, la región pronto sería conquistada de nuevo por los españoles y actualmente aún está poblada por diversos grupos étnicos.

El cannabis ha sido una planta básica en esta región desde tiempos anteriores a los primeros registros históricos y se cree que fue introducida con los primeros movimientos migratorios del hombre. Un valle tropical alargado, formado por una cordillera doble, proporcionó el entorno ideal para la evolución de una sativa de primer nivel.

Intrépidos aficionados a la marihuana, procedentes de Estados Unido y Canadá, se aventuraron en la zona en los años sesenta y setenta. En esta región tan fértil de Latinoamérica descubrieron las poderosas delicias de la sativa Oaxaca. Las semillas que se llevaron de vuelta a Estados Unidos, Canadá y Hawaii se convirtieron en el punto de partida para el desarrollo de cepas legendarias como las Haze, que acabarían conquistando el mundo de la marihuana por sí mismas.

La planta representa la típica silueta sativa. Es larguirucha, con una distancia considerable entre internodos. Las hojas son finas con dientes de sierra pronunciados, que no se superponen y tienen tendencia a inclinarse hacia abajo. Con los cruces actuales, algunos ejemplares de flores sinsemilla mexicanas no son para nada "ligeras y esponjosas", sino más bien densas y repletas de resina. Las ramas son largas, con puntos de floración a lo largo de ellas y una cola apical, tardando entre once y catorce semanas en madurar.

Tradicionalmente, la marihuana se plantaba muy próxima entre sí, para limitar el desarrollo lateral y asegurar un gran cúmulo de flores en el centro. Hoy en día, con la cría moderna de cannabis y espacio abundante para las raíces se pueden conseguir plantas gigantescas con cogollos de la mejor calidad que el mejor dispensario estaría encantado de poder ofrecer.

COLOMBIANA

Colombia da entrada al continente sudamericano, con costa hacia el Pacífico y hacia el Caribe. Fronteriza con Venezuela, Ecuador, Brasil y Perú, es famosa por la plata, el café y una serie de variedades de marihuana autóctonas cuyos efectos han sido descritos como "un colocón mágico que dura y dura". Las poblaciones indígenas crearon arquitectura fascinante con piedra y ladrillos de barro, que nos sigue maravillando a día de hoy, y disfrutaban de entornos diversos, desde largas costas a selvas tropicales pasando por alguno de los lugares más secos del planeta.

Al igual que en México, el cannabis fue una planta fundamental para Colombia desde antes de existir registros históricos. Lleva tiempo suficiente en la región como para haberse adaptado a los climas locales y evolucionar en varias razas autóctonas estables. Éstas se clasifican en dos categorías: marihuana de montaña y de llanura. La de zonas bajas era la típica planta cultivada comercialmente por los carteles en los setenta, para atender la creciente demanda de los Estados Unidos. La de montaña se desarrolla mejor entre 800 y 2.000 metros de altitud y es el material preferido, ya que es mucho más psicoactivo que su prima cultivada en la costa.

Típicamente sativa, sus hojas alargadas presentan serraduras afiladas con puntos definidos a lo largo de sus bordes. Se estiran bastante entre internodos, con ramas laterales muy largas y casi horizontales al suelo. El tallo es bastante grueso y continúa hasta una larga cola que empieza a florecer muy pronto en la fase vegetativa, cuando las plantas sólo miden un metro. Sus flores con racimos de cálices alargados se siguen acumulando hasta que la planta florece de verdad. Entre diez y doce semanas después, los cogollos están cubiertos de gruesos tricomas que se adquieren colores exóticos cuando las flores maduran por completo.

Todavía consideradas como puras razas por sí mismas, la Colombian Gold y la Punto Rojo, ambas muy populares en los setenta, también se han convertido en plantas madre de muchas variedades de marihuana modernas increíbles.

TAILANDESAS

Tailandia es la nación más próxima a la cuna de la evolución del cannabis en Asia central. Se cree que la marihuana tailandesa es la variedad domesticada más antigua y ha ido evolucionando genéticamente durante los miles de años que ha sido cultivada. Tailandia es una región con ecosistemas diversos, desde selvas tropicales muy agrestes, a valles tremendamente ricos y vastas costas tropicales.

Cualquier aficionado al cannabis de los setenta y principios de los ochenta recordará los "thai sticks" que se podían encontrar fácilmente. Las flores de una potente sativa se compactaban en una caña de bambú y se ataban con una cuerda o una fibra de cannabis. Eran conocidos en todo el mundo y muy apreciados por sus descomunales colocones, pero muy lúcidos, que incentivaban una gran productividad y cuyos efectos volvían a reaparecer incluso cuando ya parecían haber decaído.

Claramente sativa, sus foliolos no superpuestos son verde lima y forman hojas que podrían llegar a ser más grandes que un plato. Las ramas laterales se estiran bastante durante la fase vegetativa, creando muchos puntos de floración que inmediatamente se pueblan de cálices cubiertos de resina que muestran pistilos muy largos.

Con tan poca variación en las horas de luz en los trópicos, las plantas suelen pre-florecer cuando tienen un metro de altura, pero siguen creciendo unos cuantos meses hasta que la floración es total. Las plantas tailandesas siguen creciendo durante su período de diez a catorce semanas de floración y pueden alcanzar alturas de cuatro a cinco metros. Las largas ramas laterales se pueden cubrir de flores hasta el punto de doblarse y colgar hasta el suelo.

La marihuana tailandesa sigue siendo popular entre aficionados y criadores, en coffee shops y dispensarios, por la claridad de sus efectos. El cannabis thai aporta una experiencia cerebral nítida y sigue destacando como una de las mejores variedades de cannabis del mundo.

AFGANAS

¿Fue aquí donde empezó todo? Esta cordillera montañosa que se puede ver desde el espacio como una alfombra arrugada a lo largo de Asia, está considerada como el lugar de nacimiento del cannabis. Afganistán, Uzbekistán, el norte de la India y el sur de China son las cunas de las especies de marihuana, que se extendieron alrededor del mundo gracias a las rutas comerciales como la Ruta de la Seda, que iba desde China a Europa y las islas británicas.

La región vive una situación de guerra desde hace más de veinticinco años, así que las posibilidades para entrar, explorar el terreno en búsqueda de marihuana y salir de allí vivo, son muy limitadas. Las semillas afganas utilizadas para dar vida a clásicas como la Skunk y la White Rhino se introdujeron desde allí a mediados de los años ochenta, antes de que la guerra con Rusia se recrudeciese. Estas valiosas semillas acabaron en Europa y los Estados Unidos y se guardaron entre paños hasta la actualidad.

Las flores secas se convierten en cogollos compactos y llenos de resina y ofrecen un efecto significativamente diferente al de las sativa. Con un colocón muy característico, las pequeñas pero pobladas índicas son conocidas por su gran producción. El efecto físico diferenciador que es apreciado por sus cualidades narcóticas se usa con fines terapéuticos para aliviar el dolor.

La versión afgana índica marca la referencia en esta subespecie. Resistente, consistente, a menudo con tallos acanalados con muchas ramificaciones en los internodos, definen el crecimiento de estas pequeñas pero robustas plantas. Las ramas tienen una longitud mínima, con una inclinación de unos cuarenta y cinco grados y a menudo abrazan el tallo. La cola central es la característica más representativa de estas índicas. Desarrolla racimos de flores tan compactos que en ocasiones hacen que las hojas se giren boca abajo. Los foliolos achatados se superponen de forma considerable, son de color verde oscuro, muy curvados y tienen bordes con picos de sierra separados y muy acentuados.

Los criadores la usan para acortar las fases de floración y aumentar la densidad de cogollos de las sativas tropicales, o ¿quizás sea que se usan sativas para potenciar los efectos cerebrales de las índicas maduras? En cualquier caso, el cannabis afgano ha jugado un papel destacado en el desarrollo de las variedades modernas.

GREEN AK XL

La Green AK XL es un excelente ejemplo del arte del cultivo de cannabis. Esta planta de maduración rápida e intensamente poblada de flores es una AK-47 perfeccionada. Al añadir genes mexicanos y tailandeses a la sativa colombiana cerebral y animada, estos efectos reciben un toque más refinado. La componente índica se combina con una densidad añadida al cruzarla con otra afgana. Esto ha resultado en una planta sativa dominante estable, que muestra un vigor híbrido extraordinario con abundantes cosechas en unos breves 55 días de maduración.

El bouquet de sabores típico de la familia AK recibe una compleja modificación en su perfil de terpenos. Un suave toque picante al que sigue rápidamente un aroma afrutado en un bosque de pinos, en una tarde cálida de primavera. Los consumidores de marihuana más experimentados sabrán apreciar los pronunciados efectos lúcidos de esta sativa. Brillante y animada, un rico cogollo bien curado, con un 18% de THC, es una gran forma de empezar el día. Los agradables efectos físicos residuales consiguen sacar sonrisas a todos aquellos que prueban la experiencia Green AK XL.

Incluso el cultivador de interior más exigente se quedará impresionado con la gran estabilidad de la Green AK XL, que admite ScrOG pero destaca especialmente con la técnica SoG. Cuando termina mide unos 80-110cm y produce unos impresionantes 600-750g/m². El XL en su nombre tiene lógica. En condiciones ideales de exterior, las plantas pueden alcanzar 1,8 metros y recompensarte con unos 750 gramos por planta que harán tu boca agua.

GREEN AK XL AUTOFLORECIENTE

Si prefieres recoger cosechas rápidamente, entonces disfrutarás cultivando la versión autofloreciente de la Green AK XL. Puedes conseguir una gran cosecha de cogollos de la mejor calidad en 60-70 días sin tener que renunciar a sabor ni a densidad de cogollo. Con 400-450g/m² y sólo 90cm cuando madura, esta vigorosa híbrida es muy productiva ocupando un pequeño espacio. En plantas autoflorecientes, con más luz se conseguirá más crecimiento, así que usando ciclos de 20/4 en lugar de 18/6 aumentarás las cosechas finales.

Al crecer apenas un metro, la Green AK XL Autofloreciente es ideal para el aire libre o cultivos discretos. Ocultas entre las copas de los árboles o vegetación a su alrededor, tus plantas se pueden proteger fácilmente de las miradas curiosas. Como maduran tan rápido, normalmente tendrás tiempo para una secunda cosecha y en climas tropicales con días más largos, incluso una tercera. Cada planta produce hasta 150 gramos de flores cubiertas de tricomas, sabrosas y con una inyección del 14% de THC.

Esta deliciosa maravilla ofrece la conocida facilidad de cultivo de la AK-47, los atractivos efectos animados y sabores picantes de razas autóctonas mexicanas y tailandesas y la estructura de flor compacta de la famosa índica afgana. De semilla a tu corazón en setenta días de poco mantenimiento, la Green AK XL Autofloreciente sorprenderá al cultivador experto e impresionará al novato.

Tienes
más de 18 años?

El contenido de Zambeza.com es únicamente apto para adultos y está reservado para personas mayores de edad. Asegúrate de conocer las leyes de tu país.

Al hacer click en ENTRAR, confirmas
que tienes
18 años o más.